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El didgeridoo es un instrumento aborigen del norte de Australia.
Originalmente es un tronco o una rama de eucalipto vaciada longitudinalmente
y de forma natural por las termitas ¿sabías que hay tantas termitas en el planeta
que, a pesar de su diminuto tamaño, el peso de todas ellas duplica al peso
de toda la especie humana?]. Éstas devoran la parte interior del tronco, convirtiéndolo
en un potente amplificador de sonido.
El didgeridoo produce un tono fundamental bajo y una gran variedad de armónicos,
en un sonido a menudo muy similar al acorde de voz de los monjes tibetanos.
Es fácil de tocar,no requiere experiencia musical y tampoco es necesario saber solfeo.
La respiración circular permite mantener el sonido ininterrumpidamente y además
aporta notables beneficios. Según un reciente estudio científico, se sabe que tocar regularmente el didgeridoo mejora el sueño, reduce los ronquidos y disminuye la
somnolencia diurna. Todo esto sin olvidar los beneficios que aporta tomar conciencia
de nuestra propia respiración. Su práctica oxigena y se convierte en un momento
meditativo que serena y despeja la mente.
Su sonido es hipnótico y puede ser muy relajante o muy rítmico. Su vibración transmite
la energía de la Tierra y la conexión con la Naturaleza. Actualmente, en nuestra
sociedad, además de utilizarse como instrumento de música se usa para sanación
por musicoterapeutas.
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